viernes, 1 de abril de 2011

De excursión por el sur de England.

Todo lo que hago es reflejar tu luz… 

Me gustaría que me dijeran algo así... que frase tan bonita es como una poesía.
…una luz envolvente, especial, suave como los rayos de sol que se filtran entre las hojas de los árboles.  
¿Recuerdas en la excursión? Los árboles a un lado y al otro de la carretera, las ramas se juntaban en la altura, formaban un túnel de clorofila por donde se cuelaba el sol. Se producía un efecto de luz tamizada de color dorado que aumentaba el brillo de las hojas.

Formas, ideas, sensaciones, buena compañía. Cierro los ojos  y veo pasar el camino como una secuencia de imágenes. Árboles, flores, campos, hierbas, casas, ovejas…  Geometría irregular de colinas que se superponen unas sobre las otras. La vista se pierde.
 ¡El sur! El jardín de Inglaterra. El campo, el mar. El cielo, la tierra. El viento, el sol, la lluvia.  Todo está ahí para verlo con los ojos cerrados, tocarlo con la imaginación y escucharlo a través de una piedra con forma de oreja o la espiral de una caracola. Una espiral… una línea que empieza en un lugar, en un punto pequeño, pequeño, pequeño y va girando sin parar hasta el infinito.
Cortinas blancas de algodón se descuelgan desde el cielo para transformarse en acantilados. Paredes de yeso para dibujar todo lo que puedes pensar… trozos de yeso para dibujar pensamientos.
En la playa un horizonte de piedras.  Una barrera deja un mundo a cada lado. Ruido del viento. Ausencia de casas, soledad. Soledad intercambiable. Piedras que caen desde el cielo lanzadas desde lejos. ¿Quién sabe de dónde vienen? ¿Quién sabe dónde irán? Pequeñas gotas de agua, sabor salado, recuerdo de todos los mares del mundo. Cosas que se parecen pero que no son iguales.
Detrás del horizonte de piedras,detrás de la playa puede haber cualquier cosa. Un espacio donde los sueños se hacen realidad. Existir en ese lugar y ese momento.

La distancia se hace corta, lo imaginario toma forma, avanzas y la forma se desdibuja. Tras la línea de piedras hay un mundo, diferente, dependiendo del lado en que lo mires… pero un mundo.  El horizonte de piedras tiene dos lados. Por un momento la ilusión estuvo ahí, como un aporema de la vida. Fue real sin existir.
Se me olvidó de donde vengo y hacia dónde voy. Se me olvidó todo. Fue una sensación especial. Algunas veces, olvido que estoy sola, no quiero decir sola en el mundo… quiero decir que, algunas veces, únicamente solo yo me puedo comprender. Nadie nos puede comprender exactamente como somos, solo se puede estar muy cerca.

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