domingo, 12 de diciembre de 2010

¡¡¡Estoy en el aeropuerto! He llegado!!!


¡¡¡Estoy en el aeropuerto! He llegado!!!
Desde que he salido de casa dando bandazos con la maleta hasta que he llegado al aeropuerto he librado una carrera de obstáculos. Coge metro, deja metro, oriéntate en Victoria, estación mega grande y un poco caótica, haz cola para el billete de tren, busca anden, asegúrate que es el tren correcto, sube, coloca la maleta, baja, entra en el aeropuerto, busca terminal, pasa control, busca monitores con información de puerta de embarque y sorpreeeeesa, el vuelo se retrasa… no se sabe cuanto tiempo… de repente paro en seco y eso no es normal, porque voy con la inercia de la carrera de obstáculos y he acumulado una ansiedad interior que a ver quién es el guapo que me la quita (estoy pensando en un masajista musculado).  Mecachis vaya rollazo. Lo peor es que me han dado ganas de abrir la maleta y comerme las galletas que llevo dentro.
No sé cuanto podre aguantar, mi cerebro necesita azúcar para mitigar el disgusto. Creo que es la ilusión por volver a Girona y eso que hace 15 días que estuve. En mi masa gris se ha encendido un cartelito luminoso intermitente que dice chocolate, chocolate, chocolate!!!

De tanto mirar al monitor me estoy quedando bizca esperando el “go to gate”
Hago un esfuerzo para engañar a mi mente, la distraigo del neón fosforescente pensando en lo que voy a ver desde la ventanilla del avión…. La sensación zoom del paisaje que se aleja, hasta que todo queda chiquitito, los coches y las casas como de juguete… mi mente se resiste… el neón fosforescente no quiere apagarse… de repente me pongo hiper realista y digo… -¿pero que corcholis voy a ver? Si son las 8 de la tarde y a las 4 y media ya estaba todo negro como el túnel del terror.

Empiezo a revolver en la maleta y tachan que saco, una caja de All Butter Raspberry Short bread Thins, traducido: unas galletitas (regalo para mi hermana) casi 100% mantequilla. ¡Buenisimas! ¡Directas a la lorcita!
Empiezo a pasear. Vaya sorpresa, que montón de tiendas, esto no tiene nada que ver con Stansted y mucho menos con Lutton que son cuatro tiendecitas de nada.  Que mareo, aquí hay de todo.
Tener tiempo en la zona de embarque de un aeropuerto internacional es un suicidio económico a la par que te cuestionas hasta donde llega tu autocontrol.  Vaya ejercicio para el autocontrol. ¿Qué pasa en estos lugares? ¿Se concentra una energía especial que anula la voluntad? ¿O echan algo en el ambiente con el propósito de que la gente reaccione de una forma determinada, que es comprar sin parar?

Lo he pensado mucho y he llegado a una conclusión. Lo que pasa es  que, se forma un cocktail letal contra la voluntad al unir excitación de viaje, nervios de llegar a coger el vuelo,  el factor tener tiempo (más de una hora de retraso del avión)  y muy importante estar en un circuito cerrado. Parece una tontería pero el rollo ese de estar en un área plagada de tiendas sin posibilidad de salir, también influye para cocktail consumo tenga éxito. Solo te puede salvar de la tentación el no tener dinero (mi situación permanente) o si tienes valor suficiente para encerrarte en los lavabos hasta la hora de embarque (durillo, eh).

Total que en ese mini mundo de tiendas, super contenta por el viaje, decepcionada por el retraso, las endorfinas se disparan y la horita de encierro hace el resto.
Lo primero que he hecho ha sido pasar por la inmensa perfumería  ¿cómo no? Apuesto lo que sea a que el 90% de las tías hacemos eso. He comprado una botellita de Guerlain Hierba Fresca para mi hermana Teresa, ha sido su cumple. Antes de decidirme, por supuesto, he probado toda la colección. ¿Por qué? Ni idea. Si yo ya sabía la que quería. 

Ahora huelo a mimosa, mandarina, té verde, limón y no sé cuantas cosas más.
No contenta con eso, al pasar por el aparador de Dolce&Gabanna me he lanzado tres toques de spray de Light Blue, una colonia que se convirtió en una de mis favoritas desde que la vi en casa de mi tía Carmen por quien siento admiración. Si a ella le gusta algo a mí también, es automático. Ese olor delicioso me la recuerda a ella y a mis lindas primas, Soraya y Alicia. Una asociación preciosa que tengo con Light Blue.
… Me he pasado tres pueblos. Parezco una mofeta. Que mal huelo, de verdad, apesto. La pobre persona que se siente a mi lado va a pillar un dolor de cabeza que no se le va a quitar en dos días. Lo peor es que a mí, que nunca me duele, con el perfume es automático, me entra un dolor agudo en las sienes, insoportable… ay, madre!  espero que ocurra un milagro y se evapore rápido.

Después me he pintado los labios de rosa Paris de Dior, me he empolvado con polvos de Bobbi Brown, me he echado crema de aloe en las manos y me he dado unos toques de brilliance.
En mi vida se me ocurriría echarme ese tipo de polvos, son como de purpurina, igual por fin de año, no sé, ahí en ese micro mundo me he vuelto una cateta  que no se quiere ir sin probarlo todo. Me he vuelto medio majareta, algo le ha pasado a la química de mi cerebro, se ha descompensado.
En la tienda de gafas he estado 15 minutos me las he probado todas. Unas Ray Ban me quedaban preciosas. Lastima de las 100L que valen. Mi ridícula fortuna es, única y exclusivamente, para mis clases de inglés. Además yo no puedo pasar de unas gafas del Decathlon de 15leuros (con filtro solar por supuesto) a unas de 100L. Por el medio hay una transición que me habría saltado y eso es sinónimo de contradicciones en mi linda cabecita.

Bueno, adiós a mi imagen de actriz de cine. Miro el reloj. Porras, todavía falta media hora. Ya no sé que más puedo hacer. Me he hinchado a galletas, me he pintado como un picaso, huelo a una mezcla que es capaz de drogar a cualquiera. ¿No sé? ¿Qué hago?... y después nos echamos las manos a la cabeza cuando los niños hacen de las suyas. Hoy he retrocedido en el tiempo. Suerte que me he traído el boli y la libreta. Después de releer lo que escrito… voy a volver a las visualizaciones… me voy a relajar, buscaré una sillita y enviaré mi mente a una playa desierta y soleada a ver si me estoy un rato quietecita mientras tomo un baño de sol y escucho el rumor de las olas.

Mis Converse de imitación merkalzados han andado lo andable y más.


Tras 5 años de lucha en las calles, 5 años aguantando sin lamentarse, compañeras de fatiga mañana, tarde y noche… les ha llegado el momento, imploran descanso…
Así podría empezar una peli sobre una revolución y sus revolucionarios, una revolución cualquiera de cualquier lugar del mundo, donde la lucha por los ideales afianza la camaradería entre las personas.
¡Pues, no! No es la historia de camaradas revolucionari@s. Es la historia de mis bambas y yo.
Mis bambas me han acompañado mañana, tarde y noche. En días de lluvia y de sol. Mis converse de imitación  compradas en mercalzados ya han andado todo lo andable.
Me tengo que separar de ellas y no puedo. No es fácil. Sufro al pensar que acabaran en un cubo de basura revueltas con todo tipo de desechos. ¿Por qué? ¡Eso es horrible!  Un final tan cutre me sobresalta sólo de imaginarlo. Ellas se merecen un homenaje. 
Puede parecer irónico, pero no lo es. O puede parecer extravagante, tampoco es la intención. Siento una gran aflicción. No corre sangre por su suela de goma vulcanizada, ni palpita un corazón entre sus cordones… y aun así las siento como si tuviesen vida propia. Después de andar para arriba y para abajo en Girona, después de ser mis compañeras en los fines de semana, me han seguido a Londres, pobrecillas, a su edad. Quedan pocos rincones de esta ciudad donde no hayan estado.
Aquí  han dejado su último aliento. Las tengo que jubilar. Que mal suena… es casi… despectivo.
He pensado en atar la una a la otra por los cordones y lanzarlas al aire en plan shoefiti, para que queden colgadas de un cable  o mejor en la rama de un english tree.
Shoefiti   http://es.wikipedia.org/wiki/Zapatos_colgantes es un juego de palabras entre shoe (zapato) y grafiti, los zapatos colgantes, se trata de eso, colgar zapatos, en líneas de teléfonos, electricidad y árboles, entre otros lugares. Los zapatos se lanzan  amarrados por los cordones y se enredan quedando colgados y expuestos.
¿Alguien se acuerda de Big Fish? cuando, por fin,  una persona encontraba su lugar en el universo, colgaba sus zapatos dando a entender que ya no los volvería a usar, no se marcharía de ese lugar en cuestión.
Algunos barrios americanos suelen emplear el shoefiti para recordar a alguien que ha fallecido recientemente,  lanzan sus zapatos a las ramas de un árbol con la creencia de que cuando su espíritu vuelva pueda caminar. ¡Oh, que bonito! 
En la novela “Nocilla dream”, un libro muy raro que lei en unas vacaciones a Sicilia; hay un álamo solitario en Nevada, al que se le doblan las ramas por el peso de los pares de zapatos que le cuelgan.  Zapatos que han dejado gentes que van de paso, como muestra de que pasaron por allí.  Metáfora de los viajes, del tiempo, de las cosas…
La visión del viejo álamo doblándose por el peso impacta a los viajeros. Algunos cogen un par de los que cuelgan o hacen un intercambio con su calzado. Se pueden ver  botas de esquí, de montaña, chanclas, bambas, zapatos, náuticas… un cementerio de zapatos desgastados.
Nada mejor que unos zapatos viejos puede expresar el paso del tiempo.  Nada mejor que una suela agujereada, los cordones sucios, los lados agrietados, para expresar que a la vez que el tiempo pasa, nos pasan cosas. Vivimos.
Mis zapatos se acercan a su fin,  yo se lo quiero evitar, me resisto a pensar que es el fin,  me entra agua,  veo las estrellas cuando se me clavan las piedrecitas, la suela perdió el dibujo hace años, los agujeros ya no son agujeros son boquetes, las rajas no son rajas son abismos.
Me estoy pensando lo del shoefiti, seguro que tardaré horas en conseguir que se enganchen a algo.  Y si lo consigo me detendrá la policía, la ciudad está llena de cámaras, no se me olvida.

Es raro ver unos zapatos colgando, suspendidos en el aire cuando están hechos para pisar el suelo.Y pensar  como en Big Fish, que ya he encontrado mi lugar en el mundo, declarar que este es el lugar.. no me convence... no por nada... quiero que mi lugar en el mundo sea todo el mundo, cualquier lugar.
Me estoy arrepintiendo… creo que mis bambas imitación Converse de 10 leuros  van a seguir conmigo. Las meteré en la lavadora que salgan bien limpitas y las pondré al lado de unas “mules” de piel de serpiente rosa que me compré para una boda. Como resultaron carísimas y imponibles, pasaron de la tienda a mi casa, de mi casa a la boda y de la boda al bolso (llevaba recambio) y del bolso a una estantería a decorar, como si fuesen un jarrón.  Va a aumentar la colección.
Unas exóticas “mules” tipo sexo en Nueva York con unas vulgares y zarrapastrosas Converse de imitación. ¡Asi es la vida!, llena de contrastes.Ahí queda mi homenaje a mi amadas compañeras de imatación inimitables.


sábado, 11 de diciembre de 2010

¡De quicos y Ipod va la cosa! que bueno cuando necesitas aislarte y lo consigues.

  Hay un cacharro que me sume en un gran conflicto para con mis principios sobre la comunicación y lo consecuente que soy con esos principios. Resumiendo que pienso una cosa, digo otra y hago lo contrario. ¿Se puede? Sí, se puede, soy la prueba viviente.
En un principio el cacharro me parecía infernal para el tema comunicación. Aunque, cuando se reflexiona el tema  un  par de veces, se comprende rápido y casi te tiras al suelo de rodillas con los brazos en cruz dando las gracias a Dios de que exista tal invento. Bendito sea el Santo que inventó el mp3. El hecho de ir por la vida con los casquitos puestos,  parece un aislamiento egoísta e indiferente a todo lo que pasa a nuestro alrededor. Pues mira por donde hoy ha sido mi salvación.
En transito de casa al aeropuerto London Gatwick, he llegado al bus que va a Victoria station un segundo antes de que saliese. Compro el billete, dejo la maleta, subo, arrugo el billete, lo vuelvo a desarrugar que es de ida i vuelta (que cabeza, estoy imbécil) suelto el bolso, me siento, me levanto, me quito el abrigo de oso polar, la bufanda, los guantes, controlo el DNI, la tarjeta de embarque, respiro, uf!  ¿¡Lo tengo todo!?   ¡Sí, lo tengo todo!!!
Entonces…   -Diossss, que fuerte está la calefacción. Los pies me arden. Con lo fríos que los tengo siempre.  Y  yo que me había comprado unas plantillas de borreguito superextramegahiper-gordas.
¿Me quito las plantillas???  No puedo. Como me las quite voy a crear un ambiente "chillout" insuperable.
A ver, no me huelen los pies como si hace un mes hubiese muerto una vaca, pero tampoco soy la Barby que cuando hace pipí le sale colonia.
Vamos a dejar las plantillas donde están.
A los dos minutos.
-          ¿Qué olor!???  ¿Qué es???  ¿Son quicos? Que me maten si no son quicos.

Solo pensar la palabra quico se me pone el vello de punta. Tengo una fobia o manía, como quiera que se llame… desde pequeña me crispa los nervios el ruido de la comida al masticar, chupar,  sorber. Las peores cosas comestibles para mi fobia-manía  son las que hacen "crec"  y los líquidos tipo sopa. Los quicos están en el top10 de las cosas prohibidas. Ojo!  esa manía es totalmente injustificada,  yo  SÍ puedo comer cosas que hacen "crec" , que le pregunten a mi querida amiga Toñi,  los quilos de pipas que nos hemos despachado entre las dos mano a mano mientras transcurría nuestra infancia, o las veces que sentada en su sofá me ha traído una bolsa gigante llena de mezcla de pipas, cacahuetes, quicos, garbancitos… etc
Es una cosa rara. La fobia solo aparece cuando comen los demás. Matizo, si todos comemos no pasa nada mi ruido me amortigua el ruido de los demás.
Con los animales también me pasa. Yo no puedo darle zanahorias a un caballo, ni echarle un hueso a un perro, que me muero de la sensación horripilante de escuchar como lo destruye con sus dientes. Parece una exageración, mis hermanas Carmen y Teresa cuando lean esto sabrán exactamente lo que he sentido con el "crec"  del primer quico y con el segundo y con el tercero… una tortura china. Ellas conocen todo sobre mi fobia.
 A Teresa le encantan los quicos y las pipas, cuando estamos juntas al primer "crec"   mis ojos reaccionan automáticamente, se mueven en dirección al sonido, la mirada se me transforma y… ya no vuelve a haber un segundo"crec" , se me pone una cara de loca que frena a cualquiera.
He luchado contra esta manía. Igual que se me quitó el miedo a la oscuridad forzándome a estar a oscuras  y lo hice solita, como una campeona a los 10 añitos o por ahí.
Ese mismo sistema no me ha servido de mucho con lo del ruido. ¿En qué etapa de mi evolución desarrollé esa inadaptación al medio?  Todo el mundo hace ruido cuando come, yo incluida. ¿Por qué me molesta?

Estaba en el autobús, ¿verdad?  sigo con la historia.
La dueña de los quicos ha empezado a hacer un ruido que la flipas. Como era de esperar. Entonces he recordado que en el bolso llevo la mejor y más poderosa de las armas contra el ruido. 
¡Mi Iphon aislamiento total!!! Me lo he puesto y ya está. No me he enterado de nada, nada, nada.

Con la firme intención de que lo dicho no cree confusión entre lo que son  mis creencias sobre la comunicación, a veces... estar aislada es "greit".  Ese aislamiento en lo cercano me ha sentado de maravilla. La putada es cuando te aíslas en un rincón alejado y oscuro de tu interior… 

jueves, 21 de octubre de 2010

Charity shop, un sistema perfecto que deberiamos imitar.

 

Los ingleses sienten verdadero aprecio por las cosas viejas. Como yo por mis bambas, pronto siete años conmigo!
En este país todo tiene una segunda oportunidad,  una tercera y una cuarta… Es el paraíso del second hand. No se avergüenzan de comprar segunda mano y no lo ocultan. Sobre todo, desde que a ”la pija”  le hicieron fotos comprando en un charity shop. Aunque… está claro que fue una estrategia de márquetin, bien para impulsar los charitys,  bien para hacer a la Viky más cercana al pueblo, alguno de sus asesores debió pensar que eso sería positivo para su imagen.
Las charity son tiendas regentadas por voluntarios, jubilados, amas de casa, estudiantes… En todos los barrios hay una o más. La gente de la zona lleva las cosas que no quiere y se vende a precio de ganga (a veces los precios son ridículos) el dinero se destina a causas sociales. Hay charitys de todo tipo de  organizaciones  benéficas. Se pueden encontrar discos, cd, pelis, libros, juguetes, bisutería, objetos de decoración… de todo.


 Pues sí, Victoria Beckham se dejó fotografiar comprando un vestido de cocktail en una tienda Charity shop Oxfam de Notting Hill, las donaciones al negocio aumentaron un 70%  y la clientela también. También es cierto que Madonna mientras estuvo viviendo en London llevaba las cosillas, ropita y complementos, de las que ya estaba aburrida al charity de Cancer Research UK (Marylebone)
En el charity de Chelsea,  cuentan que  el propio Manolo Blanhik lleva la ropa y manolos (eh, la suya personal,  que fuerte!!!).  No me imagino a ese hombre echando la llave de su casa y silvando  en plan ruiseñor, con un saco a la espalda lleno de cajas de manolos, camino del charity shop.  Se me hace como increíble.

Al  estar  todo donado por los vecinos de la zona, según sea un barrio más exclusivo  o menos, así será lo que encontraremos.
El sistema second hand  genera un tipo de adicción. Hay gente que busca tesoros  vintage tirados de precio. Tras una búsqueda intensiva, en plan peinado de charitys según zonas de la ciudad, cuando se encuentra una pieza de caza mayor,  da un subidón  de adrenalina adictivo.              .
Cuentan que algun estilista que viste a sus originales y ricas clientas con ropa de los charitys. Sí, has leído bien.   
Una rica, la voy a llamar Stefany lleva al charity parte de la ropa que se compró  como terapia de shock contra una tarde de ansiedad y vacío existencial.
Stefany, casi  semanalmente tiene ansiedad, pobrecilla.  Piensa que puede solucionar sus problemas  desgastando la banda magnética de la visa platino. Aunque en su casa hay tantos armarios que da vergüenza anotar  el número, ella decide llevar una furgoneta de ropa al charity,  para poder decirle a sus amiga, Lorraine,  mientras le hacen el masaje shiatsu de los lunes,  que en la India se construyen escuelas gracias a su bondadoso gesto (y razón no le falta), a su vez Lorraine tiene una amiga muy cool, Diana, que solo se viste con la ropa que le aconseja su estilista, ella no se preocupa por ¿qué me voy a poner? noooo, ella va siempre ideal sin poner los pies en una tienda, claro tener un estilista es más caro que ir a comprar una misma y más si es un estilista especializado, pero ella no es rica, ella es millonaria, que es diferente. Stefany y Lorraine se ponen las botas criticándola… ya se sabe… la envidia.

Un sábado quedan las tres para tomarse un capuchino en  su club de Mayfair. A Stefany se le saltan los ojos de las orbitas cuando se  fija en el bolso  de Diana y se da cuenta que es exactamente igualito a un Chanel que llevó ella al charity.  Jopetas que idiota entre los 30 bolsos Chanel que tengo y me deshago del más interesante. Ahora podría presumir que tengo exactamente el mismo gusto que el estilista de esta pava. Ese día Stefani pilló un dolor de barriga impresionante, hasta las muelas le dolían. Durante el fin de semana su teléfono echaba humo tras  horas y horas de conversación explicándole a todas, que el estilista de Diana y ella tienen el mismo gusto, en cuanto a bolsos se refiere. El lunes fue corriendo al charity a recomprar su Chanel, no estaba, tuvo que hacerse dos masajes de shiatsu consecutivos para recuperarse del disgusto.


Cada vez que paso por un charity entró a fisgonear. Puedo decir que hasta el día de hoy no he visto ni una cosa que  me interese. Puede ser por mi gusto, porque no necesito nada… no lo sé. He visto zapatos manolos, abrigos Stella McCartney,un top de  Alexander McQueen, jersey de Laura Ashley… pero es una lotería… la conjunción, que te guste el modelete, te siente bien la talla y además sea una ganga… si consigues todo eso, BINGO, eres la reina del shoping.  Me he concienciado, por  si encuentro una falda de Madonna, me voy a dar con un canto en los dientes porque su taya no es la mía ni de coña. Y digo yo desde mi ignorancia, a las prendas donadas por los famosos les deben poner una etiqueta que lo dice no.  La gente se debe tirar de los pelos cuando encuentran algo de una celebrity. Ya me veo al estilista de Diana tirando de una manga del abrigo de peluche rosa de Madonna, a la adicta al vintage tirando de la otra y a mi tirándome de los pelos por no necesitar un abrigo de peluche rosa.

En todo el mundo se debería imitar el sistema charity. Eso sí que es sostenible. Me parece una forma muy efectiva de reciclar. Conozco una casa donde tienen una biblioteca espectacular , montones de libros de arte, pasé un rato ojeando uno de Robert Doisneau, precioso. La dueña me dijo que la mayoría los había comprado en el charity book de Oxfam por poquísimo dinero.
En London el sistema charity ha conseguido cerrar el círculo. El exceso de consumo encuentra así alivio a su mala conciencia colaborando para amortiguar la pobreza y el sufrimiento (desde aquí un aplauso) a su vez, los clientes del charity, gente con menos recursos o sensibles a la sostenibilidad y el reciclaje compran según su economía o según su ética social. ¡Es perfecto!


British Red Cross (Victoria)
Repleta de ropa de marca donada por los adinerados vecinos de este barrio londinense, destacan sus Ralph Lauren y Armanis para hombre y mujer. Con suerte encontrarás algún Gucci o Dior y zapatos de Manolo Blanhik.
85 Ebury Street. Metro: Victoria
Cancer Research UK (Marylebone)
En el distinguido barrio donde vivia Madonna, esta Charity se caracteriza por sus vestidos y accesorios de alta calidad, la mayoría casi nuevos. Sólo sus zapatos ya merecen una visita.
24 Marylebone High St. Metro: Baker Street
British Red Cross (Chelsea)
Su reputación la precede. Se trata de la tienda de Chelsea donde el mismo Manolo Blahnik lleva las prendas y zapatos que no usa. Bolsos Chanel o camisas Yves Saint Laurent se han vendido por menos de 50 libras, aunque, claro está, vuelan. ¡Suerte!
67 Old Church Street. Metro: Sloane Square
Traid (Bayswater)
La favorita de diseñadores y periodistas de moda. Mencionada en las ediciones japonesa y británica de Vogue, esta tienda eleva la ropa de segunda mano a un segundo plano. Busca en la sección Vintage, encontrarás prendas fuera de serie.
61 Westbourne Grove. Metro: Bayswater
Marie Curie Cancer Care (Richmond, suroeste)
Parada obligatoria si persigues prendas de marca. Chloes, Pradas, pantalones Gucci y trajes de Valentino han pasado por su escaparate. Encontrarás también una gran selección de accesorios imprescindibles como bolsos Mulberry.
1 Lichfield Terrace. Metro: Richmond
Oxfam (Dalston)
Se trata de una antigua sala de cine en los cincuenta ahora reconvertida en tienda. Combina la ropa de hombre y mujer con libros, discos y artículos para el hogar a partir de 2,99 libras. Si buscas teteras y demás complementos para el te de las cinco dirígete a esta emblemática tienda, que también cuenta con vestidos de novia.
570 Kingsland Rd. Ferrocarril: Dalton Kingsland rail.
Cancer Research UK (Islington)
Rarezas antiguas, accesorios que te harán único y algunas piezas de diseñadores como Moschino o Hugo Boss se mezclan en esta tienda, un tesoro algo escondido en el este de Londres.

martes, 19 de octubre de 2010



 
En Londres se puede vivir en edificios (casas, pisos, mansiones…) en la calle como un outsider y… en un barco en plan bohemio. Un día andando por Regents Park,  apareció como por arte de magia un rio que en realidad es un canal. Siguiendo ese camino de agua llegué  a Little Venice, un mundo de barcos en el que cada barco es un mundo. 
Los boats están pintados de vivos colores, ¡un arcoíris flotante! Lo que se ve en las cubiertas y los techos de los boats muestra parte del estilo de vida de sus artísticos dueños. 

Cada uno crea y recrea su mundo o lo que quiere mostrar de él,  a su manera. Una maceta donde crecen tomates. Otra con una planta de berenjena, pequeños huertos en miniatura. Llega una ráfaga de olor a albahaca, tomillo, menta…un herbario en la esquina de cubierta. Un girasol se dobla como queriendo tocar el agua. Madera decapada a la intemperie. Veletas bailarinas que giran sin parar. El romanticismo flota en el aire. 



Nombres sugerentes como Ilusion,  Paradais, Belle Helena, Victory., Nice Dreams. Banderolas de colorines atraviesan de un lado a otro, aleteando como mariposas en una fiesta de cumpleaños permanente. Alguna que otra silla alrededor de una mesa con restos de haber tomado un café al vaivén del canal. Un libro al lado de la taza, quizás la tarde anterior alguien con las piernas estiradas y los pies cruzados, uno encima del otro apoyados en la barandilla, miraba a través de sus gafas Ray-Ban 2151 Wayfarer square, como los patos se zambullían, mientras el crepúsculo lo cubría todo.
Parece que todos los habitantes de los boats son personas interesantes con dotes artísticas y un pasado apasionante.
Ay (con suspiro),  una vida diferente y bohemia. Una vida no convencional, atractiva  y pintoresca.  Una vida quizás incomoda pero que compensa por la sensación de libertad.
El paisaje es relajado y tranquilo, nada de ruido. Algún ciclista o corredor te adelanta de vez en cuando. 

Hay toda una colección de puentes, todos diferentes, con mucho encanto,  algunos misteriosos, por el juego de luz que se hace cuando los atraviesa el sol y se refleja en el agua del canal. Si hace sol es precioso. Si no hace sol aumenta la sensación de submundo en la gran ciudad.
Bueno, un poco de información de provecho por si alguien quiere darse una vueltecita por este lugar pintoresco de Londres.
Little Venice marca la unión entre Regents Canal y el Grand Union Canal es como un pueblo pequeño. Pequeña Venecia, cerca de una milla cuadrada en el distrito londinense de Maida Vale, es uno de los barrios residenciales más exclusivos en el centro de Londres. Cuando el Grand Union Canal fue inaugurado en 1820, la zona fue el hogar de artistas, escritores y prostitutas.

Desde Maida Valle al principio del recorrido, hasta Candem al final,  se  atraviesa Regents Park (un parque espectacular con una gran mezquita en el extremo oeste)  y el zoológico de Londres.

Se puede pasear por todo el borde del canal, hay un  bonito camino, casi se pueden tocar los barcos y cuando te acercas a Candem, quizás en los pilares de algún puente te encuentres con un Banksy.  Artista callejero multimillonario, hoy en día, que de joven no le gustaba ir al colegio y fíjate, que dio en el clavo pintando paredes. Sus obras son a menudo satíricas piezas de arte que abarcan  temas de política, cultura y ética. Hay turistas que vienen a Londres solo para hacer la ruta de sus obras.
Como me encanta el street art pues me conozco la vida y milagros del Banksy, otro día le hago los honores en un post.





lunes, 18 de octubre de 2010

Charles de Foucauld
Tengo una amiga monja. ¿Sorprendente? Sí, sorprendente.
Ayer estuve en su congregación. Me invitó y no supe decir que no.  Llegué  a la parada de bus, Queensbridge,  media hora antes de las 6, la hora de la cita. 
Me siento en el borde de un muro y espero.  Se me acerca una mujer alta, delgada como un palillo, mechones pegajosos de pelo rubio, raíces negras de cuatro dedos,  vestida con leggins grises, botas hechas polvo imitación UGG, jersey de lana a rayas por debajo de las rodilla lleno de pelotillas (pelotazas) y agujeros… todo muy roñoso.
Me ofrece un cigarrillo. Le digo que no, insiste varias veces. Le ofrezco una ciruela de las que he comprado en Brick Lane, se rie, dice que no. 
La suela de sus zapatos estaba más limpia que sus manos.  Los dientes, mejor dicho lo que quedaba de ellos, eran como trozos de carbón.
Me señala un bingo que hay al otro lado de la calle y me invita a ir con ella. ¡Menuda pareja de bingueras íbamos a hacer! Le digo que no, que espero a una amiga. Como se dice friend y eso vale para chico-a me pregunta si es mi novio.
Le contesto que no es mi novio, que es una chica. Lo que no le explico es que es una nueva amiga monja que he hecho en clase.
Me dice que podemos ir las tres. ¿Cómo le hago entender,  que no nos apetece un whisky  en el bingo a las seis de la tarde? … nuestro plan, es  tomar el té y unas pastitas que llevo en el bolso, con las compañeras monjas de mi nueva amiga.
Es simpática. Está muy abollada, pero es agradable. Cuando le digo que no entiendo algo busca sinónimos. Con la tontería hablamos un buen rato.
Se llama Debbie, tiene cuatro hijos, hace  un esfuerzo para recordar la edad de cada uno de ellos.  Dice que son buenos chicos. Nació en el 66 o sea tiene un año más que yo.  Me llama baby  –you are a baby!  Le digo que no es para tanto... está tan y tan currada, de verdad parece que sobrepasa los 60 años. La mala vida pasa factura. Lo más probable es que no lo ha tenido fácil…
Se vuelve a reír cuando le digo que estoy en Londres para estudiar inglés y que trabajo con una family de aupair. Supongo que le parece muy simple lo que le estoy contando, ¡un chiste!  Le debe parecer la vida de una adolescente.  Se troncha de la risa. Hasta a mí se me contagia la risa Debbie.
Imagino que para Debbie el día a día sin bingo, whisky, tabaco… debe ser  algo espinoso de soportar.
Llega  mi amiga monja, Won Ok y empezamos a andar camino a su casa.
Nuestra conversación en francés:
WO – Esa iglesia de ahí es anglicana.
Yo  - Ah, vale. (por dentro digo, adiós, pues si resulta que no es una monja católica que es anglicana y entonces ¿la simpatía hacia el Papa? que hace poco ha estado de visita en Londres... que confusión… que raro todo, hay algo que no encaja)
El dato de la iglesia resulta ser un simple dato, para que conozca los monumentos arquitectónicos que hay por el lugar.
Le pregunto – Won Ok, ¿dónde tenéis vuestra iglesia?
WO  - En el piso.
Y señala el único edificio de 16 plantas que hay en Hackney
YO - ¿en el piso? (que cosa más rara… la confusión aumenta…)
WO – Ahora tomaremos un té, te presentaré a mis hermanas,  después hemos preparado algo para cenar, pero antes rezaremos si no te parece mal.
Me quedo a cuadros. ¿Rezar? Yo no sé rezar… no supe ni de pequeña. Que no es que se me ha olvidado… es que nunca he aprendido.
Bueno, novedades: no hay convento, no voy a una iglesia, aparte del té tengo cena incluida y además algo tan exótico como un rezo de por la tarde.
Nunca me sudan  las manos, en ese momento me empezaron a sudar.
Mi conciencia empieza a mandarme mensajes del tipo,  -porque no le has dicho que no eres creyente, en vez de contestar como una lerda con sonrisa angelical… si claro, ¡rezamos!
 Está visto que los cursos de asertividad tienen sus límites… no son infalibles…
Joder, ¿no soy capaz de decirle que NO a una cruz de madera en el pecho? ¿No puedo negarme a la voz dulce y  sonrisa serena  de una monja? Necesito un intensivo de asertividad. 
Me parece una manipulación en toda regla. Dar por segura una cosa, usando la amabilidad, para que alguien haga sin rechistar lo que le pides… está claro… es comprobar la docilidad de la persona.
Por favor, ¡¡¡un curso ya, online por internet, con profe privado, lo que sea!!!
En ese momento saltó la alarma “esto es una secta”.
Won Ok debe estar entrenada para actuar así, seguro que para ella ese proceder, es de ser una buenaisima persona. No la culpo está influida por la secta.
Llegamos a la entrada del edificio. Subimos al piso 13. Todo hermético.  Se abre la puerta del piso, me presenta a dos ancianitas, Clara de Birmingham, Catalina de Francia y una monja más joven, Cecilia, de Vietnam.
Todas dulces, serenas, amorosas, con voz suave… unos “ángeles”. Nos tomamos el té y dicen pizpiretas ¡vamos a rezar! Con una alegría… como si nos fuésemos de excursión después de un año de estar encerradas… ay, que susto.
Entramos en una habitación de 2x2, dos bancos de madera contra la pared, una biblia gigante con las tapas de piel abierta en un atril, flores de plástico en un florero, una aparato radio-cd, la foto de Charles de Focault el místico fundador de la congregación,  para rematar…un niño Jesús desnudo  dentro su cunita, del tamaño de babymocosete, reposando sobre la moqueta del suelo.
Hicieron mejor dicho hicimos misa, leímos la biblia, cantamos canciones (me dieron mi cancionero y todo) rezamos.  Cecilia rezó en voz alta por las personas que sufren, por los misioneros, por los cristianos en países árabes. Clara por las personas pobres, por Pakistán. Won Ok por la gente joven que busca trabajo en todo el mundo. Catalina rezó en silencio, no dijo a quien dirigía la plegaria. Aproveché para imitarla y no dije ni esta boca es mía.
La  verdad , entre lo impactada que estaba, además de confusa y ofuscada pensando que tenía que decir en voz alta a quien dirigía mi rezo… que… ni siquiera recé. No por falta de sensibilidad para desear cosas buenas a la humanidad, quede claro.
Cuando terminamos bajamos al salón comedor, nos sentamos en el sofá y estuvimos conversando. Me hicieron preguntas, siempre, en tono muy amable sobre si me sentía sola en Londres, si echaba de menos a mi familia… me invitaron a ir las veces que quisiese…
Compartieron su comida conmigo y me acompañaron hasta el metro.  Son buenas personas,  la trayectoria de estas mujeres (me he informado en internet)  es trabajar como misioneras donde hay conflictos graves,  lo siguiente es un recorte de una noticia en el periódico - Hoy en día los Hermanitos y Hermanitas de Jesús están en todo el mundo: en los campos de refugiados en el Líbano, los pueblos pigmeos en Camerún, en los hospitales…
Su voto es de pobreza, no tienen más que lo que llevan puesto y poca cosa más. Encuentran sentido a la vida en la mística, abrazan la vida espartana.
Por una parte comparto muchos de sus valores, para un católico, valores exclusivamente católicos, para mi valores humanos que puede tener cualquiera sensible a la vida y a quien el sufrimiento humano le cause pesadumbre.
Me parecen generosas y sacrificadas, pero dentro de un club. Como dice mi hermana Carmen, me prepararon  una calurosa bienvenida al club.
No soy creyente, para mi creer en Dios es como creer en Superman. Me siento merecedora del mismo respeto para con mis creencias,  que cualquier otra persona. Creo en la humanidad, en la naturaleza, en la ciencia,  en la fuerza de la vida, en la energía de la cual sabemos tan poco… Si me vuelven a invitar, que lo haran, lo sé, me tendré que sincerar con la sisters de Jesús y dar explicaciones.
Madre mia, con lo mundana que soy yo ¿arderé en el infierno?
No me explico, que le ha atraido a Won Ok de mi para escogerme como coleguita. La próxima vez que se me acerque alguien y quiera amistad... o es gogo de una discoteca o no quiero tratos.

http://www.jesuscaritas.info/jcd/fr/news_toc   enlace de la web por si a alguien le interesa hacerse misioner@


viernes, 15 de octubre de 2010

¡Topchefhouse, cada día estoy más cerca!


Cuando salgo de clase y tengo pis (esas cosas pasan) entro en Selfridges (tienda de superlujo gigante) voy al baño que está más limpio que los chorros del oro y aprovecho al máximo las instalaciones. El baño está al lado de la librería, una suerte, en la librería hay un sofá negro de piel super mullido con el asiento amplísimo como una cama de 90cm que me atrapa como  un imán.
Salgo del baño me tiro en el sofá dando un salto (cuando estoy sola, claro) pienso… ¡hay madre que  agustito se está aquí!  Luego  me levanto como un muelle, cojo un montón de libros; de cocina, de diseño, de manualidades, de fotografía, de decoración… de todo lo que quiero y más. Es un paraíso. Si tienen cámaras, que apuesto lo que sea a que si, esta ciudad es un Gran Hermano por el tema de la seguridad, deben creer que soy una homeless, lo único, que no voy harapienta.
¿Y? Aquí estoy un día más, con un libro de cocina entre las manos, cuando lo que tendría que tener es el libro de inglés. El libro de inglés lo debería llevar tatuado en la palma de la mano.
Desde hace unos días el destino me empuja hacia la cocina. Hace dos semanas que tomé una decisión importante. Dadas mis pocas ganas de formar parte del tinglado, según el cual funciona el mundo, tengo que hacer algo para que mi vida laboral y mi filosofía personal se fundan como la crema de leche y el chocolate. Quiero que mi vida se convierta en una ganache deliciosa.
Después de algunas experiencias laborales, he desarrollado una incapacidad voluntaria anti sistema.  Ya sé que no tengo pinta de anti sistema, y menos un viernes por la noche con zapato de tacón, labios carmín y una copa en la mano… pero las cosas no son lo que parecen, casi nunca. Por cierto, la del viernes parece otra cosa.
Los humanos nos organizamos, es una buena cualidad, de esa forma hemos conseguido avanzar en muchos aspectos, aunque eso no quiere decir que nos organicemos bien. Creo que nos organizamos fatal.  No hace falta decir, que todo esto son opiniones personales basadas en mi experiencia, en lo que veo y en lo que me cuentan, opiniones propias que solo sirven para mi… lo que pasa es que condicionan mi vida y no las puedo ignorar.
A ver… la mayoría de los humanos tenemos que trabajar, eso no me molesta, totalmente aceptado.  Me gusta trabajar, me encanta trabajar, lo que acabo de decir no es metafórico ni tiene doble sentido.
Trabajamos para conseguir el dinero, que a la vez nos permite conseguir, las cosas que necesitamos para vivir y mantener las necesidades que nos ha creado la sociedad de consumo, ok.
Por suerte, hace mucho tiempo se me apareció la Virgen, vi la luz. No estoy en el grupo de las que se creen el rollo consumista. Entonces no estoy enganchada a la mentira consumista, que bien, pero necesito algo de dinero para sobrevivir en esta jungla.  Necesito algo de “pasta” que cubra  mis necesidades básicas y poca cosa más. Mi ambición es moderada, según mi opinión, claro. 
El problema surge al buscar trabajo. No estoy de acuerdo con el sistema de trabajo actual, no me gusta como se trata a los trabajadores, no llevo bien el hecho de que se conozcan y reconozcan los derechos laborales y después en los trabajos te encuentres con que eso se lo salta todo Dios a la torera… por no hablar de las relaciones entre compañeros… esa historia de que como trabajamos un montón de horas con los que más te relacionas es con sus compañeros de curro y como la peña está estresada y fatal, pues se dedican a maltratarse los unos a los otros… un círculo vicioso…por no hablar de lo incompetentes que son  muchos jefes-as.

Que inhumano todo. Si tu curro es intelectual, dejas de lado la parte física, acabas con el cerebro hecho papilla y no quieres hablar ni con tu sombra. Si el trabajo es muy físico, acabas molida y  casi te tienen que acostar por las noches. Parece que una parte es incompatible con la otra. Cuando debería ser todo lo contrario, tienen que ser compatibles.Siempre arrastrando la sensación de que no tienes vida.
Total, que soñamos con decidir y escoger nuestra forma de trabajar. Muchos soñamos con montar un negocio en el que desarrollar nuestras habilidades.
Yo tengo claro lo que me gusta hacer que ya es mucho.
Me gusta comunicarme con la gente, hablar, en una palabra (no de chorradas, supongo que se entiende… bueno y alguna vez SI de chorradas) Me gusta hacer trabajos físicos sobre todo con las manos. Me gusta cambiar de escenario para romper con la monotonía y me gusta que haya una parte intelectual, llámale formación, profundizar, mejorar…
Y…. tachán… todo eso se resume en mi próxima experiencia laboral. ¡Quiero cocinar.!!!!!!! Si, cocinar en London!!!
 Mi madre que lee el blog y aún no se lo he dicho le va a dar algo (mamá no te asustes creo que lo tengo todo controlado). Mi madre tiene la culpa de todo esto. Tenemos muuuuchas cosas parecidas, cosas que yo le he copiado porque me gustan. Mi madre, siempre inventaba negocios de todo tipo y algunas veces se lanzó a trabajar de cosas de las que no tenía mucha idea… y le salía bien, porque es lista y luchadora.
Pues eso, quiero decidir mi horario (entre comillas), quiero tener el control de las veces que me levanto de una silla, quiero pensar que puedo mejorar cada día, quiero pensar que puedo aprende sin límites, quiero asegurarme que puedo hablar de forma relajada con las personas de mi entorno laboral, sin estrés, sin presión. Quiero eliminar la posibilidad de que mis superiores sean unos inútiles-crueles-neuróticos-amargados.
No sé si va a funcionar, espero que sí, yo lo voy a intentar.
Espero que  el empeño esfuerzo y cariño que le voy a poner consigan que por fin mi filosofía sobre el trabajo y la vida en general encajen con mi  existencia y así pueda  mantenerme en el sistema dentro de los límites de la dignidad.
Recuerdo cuando empecé a trabajar, era muy joven, estudiaba y trabajaba. Estudié gemología por pura pasión, entonces no había razonado mucho sobre la vida y lo dejé antes de acabar porque por mi situación personal era un esfuerzo titánico, además  la salida laboral era cero.  No me arrepiento en absoluto, ojalá lo hubiese acabado, con el tiempo he aprendido que hasta las cosas más absurdas sirven para algo.
Continué trabajando. Estudié francés e italiano cuando todo el mundo estudiaba  inglés… que guay… debía ser para llevarle la contraria al resto del planeta. Ahora estoy  muy contenta aprendiendo el inglés que no aprendí en su día. Tampoco me arrepiento, me encantan los idiomas, cuantos más sepa, mejor.
Estudié márquetin, me ayudó mucho a entender cómo funciona el tinglado capitalista y la sociedad de consumo. Llegué a pensar que el márquetin era lo peor que se había inventado después de la bomba atómica. A fuerza de reflexión, entendí  que el márquetin no es negativo,  ni malo,  es una herramienta maravillosa para desarrollar una idea. Lo malo es como lo usan la mayoría de las empresas.
Después de un  experiencia muy negativa tuve un parón de dos años, el primero en mi vida laboral.  Entonces estudié cocina y somelier.  Me fascinó. También descubrí que el mundo de la hostelería es muy cruel y más injusto si cabe que el de la empresa. Mis deseos de trabajar en ese campo se esfumaron.
Entonces se me ocurrió lo que parecía una brillante idea. Pensé en unir los conocimientos de márquetin con los de la cocina. Así nació la idea del “Chef en casa”.
Entonces llego la crisis. Cogí el proyecto y literalmente lo eché a la basura.
Ahora lo vuelvo a retomar para realizarlo en London. Parece una locura, pero yo lo voy a intentar.